jueves, 23 de abril de 2020

Inductores...

Me llegó hace unos días un ‘guasap’ que no quiero dejar pasar por alto, porque contenía ‘una tesis’ realmente interesante, sobre la inducción de la opinión. Vamos, que me recordó, sin ningún género de dudas, al CIS de Tezanos, y a las ‘fontanerías’ de los partidos en el poder.

Inducir viene del latín ‘inducere’, formado a partir del prefijo ‘in’ que significa hacia dentro (es decir, hacia ti) y de ‘ducere’, que es guiar, conducir... (misma raiz que dux, o duque), así que los que están en el poder tienen muy claro que, para seguir en el chollo, deben 'inducir', esto es llevar las cosas al terreno que les interesa.
Y en el caso de las opiniones, hablando en cristiano… hacer que la gente crea en lo que te interesa que crean.

La historia que voy a contar (o mejor, transcribir) sospecho que procede de una película inglesa, o americana, y presenta la escena de un jefe de gabinete (político) y su joven asistente. Éste le comenta su preocupación porque acaba de ver una encuesta en la que la mayoría de la gente está a favor de que vuelva el servicio militar obligatorio. Y eso no les interesa nada, en su programa político está especificado, claramente, lo contrario.

Pero el jefe, perro viejo, le dice al asistente…
- Bueno, pues encargue otra encuesta donde la mayoría de la gente rechace ese servicio militar.
- Esto es imposible, arguye el asistente, acaban de opinar precisamente lo contrario…

- Veamos, querido amigo, tome nota y aprenda: vamos a hacer un pequeño ejercicio, en el que usted solo me va a contestar a algunas preguntas. Pero  imagínese, además, que se las está preguntando una guapa señorita ante la que usted, naturalmente, no querría quedar como un idiota ¿No?

Pues empecemos...
- ¿Cree que ha habido un aumento de la criminalidad entre la juventud…?
- ¿Piensa que hace falta que haya más disciplina en nuestros colegios...?
- ¿Le parece que la gente normal vería bien un poco más de autoridad, y mano dura...?
- Y… ¿Le preocupa a usted el número de jóvenes que hay, actualmente, sin trabajo...?

Bien – le diría, ahora, la guapa y simpática encuestadora – y...
- ¿Le parecería una medida apropiada implantar el servicio militar obligatorio...?
¿Ve usted…? Ha llegado usted a responder algo contrario a lo que, ambos, pensamos. Y si ahora quitamos las primeras preguntas, y solo publicamos la ´última… tenemos un lío ¿no?

Y el jefe continuó… Pues bien veamos ahora cómo poder obtener el resultado contrario. 
Dígame…
- ¿Le preocupa el peligro de una guerra?
- ¿Le parece una locura la carrera armamentística?
-¿Cree que es arriesgado dar armas a los jóvenes, y enseñarles a disparar?
- ¿No opina que es totalmente injusto obligar a la gente a manejar armas?
Entonces…
- ¿Es contrario a implantar el servicio militar obligatorio…?
 ¡Ooooohhh…! 

Y terminó… Pues la cosa esta clara ¿no? Solo tenemos que saber encargar… ‘nuestra encuesta’. Y luego nos tocará publicar sus resultados. 

Sin comentarios… 
(por cierto, semanas más tarde me enteré de que es una secuencia de una serie de TV inglesa (de 1980) que aquí si tituló 'Si, ministro'. Esta es la escena )

No hay comentarios:

Publicar un comentario