sábado, 1 de agosto de 2020

Serpientes de verano

Así se les llama, tradicionalmente, al conjunto de noticias ‘de relleno’ que la prensa suele publicar en verano, cuando las vacaciones hacen que ‘la actualidad’ sea muy poco relevante, con la mayoría de los políticos dedicados a ‘cargar pilas’ (luego es típico que digan que lo han aprovechado para revisar la obra de tal o cual escritor… cosa que dudo) en destinos poco conocidos, y a ‘quitarse de en medio’ cuando aparece alguna noticia ‘incómoda’.

Hombre, yo no voy a hablar ahora de Nessie (noticia que antes salía casi todos los agostos) pero pretendo aprovechar este agosto (y salvo que aparezca algo de rabiosa actualidad) para recordar vivencias de viejos (muy viejos) tiempos. Me refiero a mi llegada a Asturias, a Oviedo, en septiembre de 1976, o sea hace ya 44 años…), como director de Fábrica, en Fabrica de Loza de San Claudio.

Y todo esto surge cuando, revolviendo en viejas carpetas, encontré una serie de papeles, de mi época de San Claudio, que me reactivaron los recuerdos. Por ejemplo, un cuaderno que tenía donde, a modo de ‘Mi Diario’ iba apuntando las cosas que quería recordar, desde conceptos técnicos sobre la fabricación (yo no tenía la menor experiencia en cerámica) hasta cuestiones a recordar, como órdenes concretas dadas, gente del gremio (o de las ‘fuerzas vivas’) que iba conociendo, resúmenes de reuniones en la ANFAPOL (Asociación Nacional de Fabricantes de Porcelana y Loza), etc.

O, por ejemplo, una cosa que recordaba haber hecho, (y que me apetecía encontrar), una especie de ‘dossier’, (o ‘portfolio’) que hice para un grupo de vendedores, explicándoles todo el proceso cerámico, qué es la loza (y qué la porcelana), como se fabrica, cómo se puede decorar, las decoraciones ‘inglaze’ y ‘underglaze’... que me quedó muy bien (eran… ‘mis propios apuntes’) y que me apetece ir resumiendo, en el Blog, porque la memoria flaquea y escribirlo en un método de poder explicar a otros cómo es, por dentro, el apasionante mundo de la cerámica (‘de mesa’).

Yo en San Claudio pasé épocas muy buenas, y épocas duras, incluso acabé mal, cuando nuestro accionista mayoritario, Banesto, vendió la empresa a unos especuladores (por cuatro cochinas pesetas, era época (económica) de desprenderse de activos ‘poco rentables’ y San Claudio, para el banco, aparte de fabricarles los regalos de Navidad a sus (entonces) cerca de 25.000 empleados) era un ‘activo ocioso’). Porque lo eran, duraron 3-4 años y dejaron la empresa arruinada, en subasta pública. Quisieron vender los terrenos de la Fábrica (64.000 m²) pero se de muy buena tinta que el alcalde de Oviedo (Gabino de Lorenzo) se negó rotundamente a facilitarles una recalificación. San Claudio era, para los ovetenses, algo muy querido y, en su día, una de las tres primeras empresas, en tamaño, del concejo de Oviedo, al que pertenecíamos.

Pero esta es otra historia. Voy a quedarme con ese dossier que, como dije, me apetece mucho dedicar alguna entrada del Blog (como ‘serpiente de verano’) al apasionante mundo de la cerámica de mesa, y dejar, muy a mano, y en soporte digital, los conceptos más interesantes de su fabricación.

(Queda para mi fuero íntimo la historia de las vivencias de un joven ingeniero, con una fulgurante carrera en el mundo del ‘consulting’ que, en 1976, aún no cumplidos los 33 años, retrasó, con una excusa, la entrevista final para incorporarse a Laminaciones de Lesaca, del grupo Altos Hornos de Vizcaya, para hacer un viaje relámpago a Oviedo y rematar un ‘fichaje’ como director de Fábrica. San Claudio era una empresa de casi 600 trabajadores, de marcado clasismo (vamos, 'de amo'), a mi 'me rechinaban’ los oídos cuando, con 33 años cumplidos a poco de incorporarme, algunos viejos empleados se dirigían a mi con el tratamiento de Don…) y cuyo nuevo gerente,  hijo del ‘dueño’, tenia la excelente idea de re-enfocar la empresa pasando de una fabricación masiva de platos y tazones ‘en blanco’, de mínimo valor añadido, a la potenciación del diseño y la calidad, fabricando vajillas decoradas al más puro estilo inglés, o italiano... contexto en el que me incorporé yo, para acabar de romper los viejos moldes.

Y allí estuve, como digo, cerca de 12 años, peleando con las primeras huelgas democráticas, con la (segunda) crisis del petróleo, la del 1978, con la inflación galopante y los Convenios colectivos, con las reducciones de personal… pero también con el desarrollo de productos muy apreciados, con un crucial proyecto de cambio de hornos de fabricación, que me hizo viajar mucho por Europa, etc, etc, ‘de victoria en victoria… hasta la derrota final’… que me hizo retornar al mundo de la Consultoría.

Siempre me ha gustado quedarme con lo positivo de la experiencia vital, así que guardo con cariño el recuerdo de aquellos tiempos que cambiaron mi vida, al hacerme dejar el Pais Vasco (donde me había educado, y trabajaba), volver a ‘mi’ Asturias (’Patria Querida...a) y afincarme en Oviedo, hace 45 años,… donde aún resido.

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