viernes, 17 de noviembre de 2023

Fumata bianca...

D ecía yo, en el epílogo de mi primer libro, que ‘habiendo cerrado su edición’ al finalizar el primer semestre de 2023, tendría que seguirse en este Blog la secuela del último embate electoral para derrotar al sanchismo, aquel iniciado con mucha ilusión por ‘las derechas y el centro-derecha’, dados los resultados de las elecciones locales y autonómicas de finales de mayo, que se adelantó inesperadamente para realizarse en plena canícula veraniega… y que trajo unos resultados bastante inesperados.

A resulta de los mismos, tras la fallida investidura de Núñez Feijóo, acaba de producirse otra, exitosa para Pedro Sánchez, de manera que ‘Habemus Papam’, ya tenemos Presidente de Gobierno para los próximos cuatro años. Así que… ‘alea iacta est’. Y como ya había utilizado, en anteriores entradas de este Blog, ambos ‘descriptivos latinajos’… solo me quedaba (para mantener el símil) lo de la ‘fumata bianca’… aunque media España lo está viendo, más bien, como ‘fumata nera’.

Si, porque el panorama es desolador. No voy a insistir, ya he comentado aquí las cesiones exigidas por los partidos secesionistas por prestarse, con sus votos, a sacar adelante la investidura. Pero es que, cada vez que salen a la luz nuevas concesiones, hay más colectivos cívicos e institucionales que se llevan las manos a la cabeza, y protestan públicamente el dislate de tener que aprobar leyes de amnistía ‘a la carta’, de las concesiones económicas y competenciales ‘asimétricas’, de la gratuita dejación de principios y derechos para contentar al secesionismo, de la intromisión de la extrema izquierda en la administración económica y laboral del Estado, de a quien le va a tocar pagar tanto dispendio, etc, etc.

Y a esto se une el espectáculo de las continuas protestas cívicas de media España… y el ‘numerito’ de la sesión de investidura… que nos ha proporcionado escenas impensables.

Por ejemplo hemos descubierto que Pedro Sánchez está dispuesto a todo, y este ‘a todo’ va desde dejarse dominar, incluso con sumisión, por los secesionistas (el aviso de ‘no se la juegue…’, ‘no pruebe tentar la suerte…’ obligó a un receso y a un rápido ‘cambio de discurso’) hasta, sensu contrario, centrarse en destruir, con insidias, falacias, y torcimiento de las leyes, a todo el que ose ‘ser oposición’, como niño caprichoso que rompe el juguete que no le gusta.
Por cierto, muchos recordamos, porque nos heló la sangre, el pasaje de las risotadas con las que se burlaba, despiadadamente, y con ensañamiento, de la fracasada investidura de Núñez Feijóo: parecían las de un muñeco diabólico...

Y esto tiene un nombre… y un diagnóstico: autocracia, por un lado… y trastorno de la personalidad por síndrome de narcisismo y psicopatía, por otro. Vamos, que están imitando aquí las características de la dictadura venezolana, y similares, que tanto admiran. Porque eso indicaba el espectáculo televisado que yo seguí: un candidato a la Presidencia más preocupado en atacar ferozmente a la oposición que en presentar su plan de gobierno, unos diputados que, aunque algunos, en privado, disientan, aplaudían hasta con las orejas (‘en éxtasis’, o ‘a lo norcoreano’) a su líder y una sumisa mesa del Congreso (su presidenta, Armengol, y su adlátere, un tal Gómez de Celis), capaz de borrar del acta, por su cuenta, las palabras pronunciadas en el estrado, o cerrar el micrófono e impedir continuar, ‘solo’ a oponentes políticos ‘molestos’ en el uso de su turno, lo que no deja de ser un nefasto precedente de censura y ninguneo a 'quienes se opongan al líder'.

Y, entretanto, las calles se llenan, todos los días, de manifestaciones ciudadanas, algunas con algún conato de extremismo tanto por parte de grupúsculos violentos (alborotadores de (estos si) ‘extrema derecha’), como por parte de la policía.

Pero de esto yo, ya, paso, porque no creo que ‘tomar la calle’ lleve a una solución de mejora sino, más bien, lleva al enfrentamiento civil... y no es algo de lo que me apetezca hablar.

El problema es saber qué se puede hacer… porque estos próximos cuatro años amenazan ser terribles para lo que hemos dado en llamar ‘el estado de derecho’ , con riesgo de ruptura del país, incluso de golpe de estado, si proliferan hábitos dictatoriales de ‘espurio retorcimiento de la ley, y de la Constitución’, o de ‘gobernanza a través del BOE, con Reales Decretos no consolidados, pero si puestos provisionalmente en práctica’, etc,… y hasta nos podríamos encontrar, al final, con una República Federal Española, gobernada por un dictador populista, en la cola de la economía europea (si seguimos en ella), y con una ‘ciudadanía’ protegida y alimentada por papá Estado que, como decía yo, hace mucho tiempo, en ‘Domesticar cerdos salvajes’… apesebrados, teniendo que comer lo que se les eche… y estando obligados, además, a estarles agradecidos.

Pero solo hay una importante cuestión de fondo: que a saber hasta donde va a poder llegar este gobierno de Sánchez hoy consolidado: porque, analizando lo que tenemos… partimos de una situación realmente anómala: por un lado, contamos con una oposición (VOX y PP) que no acaban de encontrarse y entenderse y, por el otro, tenemos una coalición de gobierno (donde se van a necesitar todos los votos) absolutamente dispar y enfrentada.

Y es que en el PSOE es claro que hay disidencia hacia el autócrata Pedro Sánchez. Pero los de Podemos de Pablo Iglesias han roto con los de Sumar de Yolanda Díaz, PNV y Bildu tendrán que votar juntos, pero son antagónicos y rivales en su región, y lo mismo pasa con los separatistas catalanes: Junts, de Puigdemont, y Ezquerra, de Junqueras y Rufian, cuyos celos regionales les hace llevarse ‘a matar’. Y todavía quedan los 'versos libres', dentro de Sumar, de comunistas, ecologistas, radicales, regionalistas...

Así que… ¿Qué va a pasar a lo largo de la Legislatura? ¿Se llegará al final? (o, antes de ello…. ¿Se llegará a aprobar (a gusto de Puigdemont) la Ley de Amnistía… que todos (falta ‘Europa’, y su Consejo de Justicia) tachan de anticonstitucional, y un atentado a la separación de poderes?

De momento, lo tantas veces dicho: ‘permanezcan atentos a la pantalla’. Pero está claro que lo de ‘fumata bianca’ es lo que toca… pero los nubarrones son ‘neros, muy neros’...

Así que solo veo tres posibles soluciones ‘pacíficas’:
  • el que Sánchez y sus socios hagan la travesía firmando, en cada Ley o decisión que tengan que aprobar, como dice un amigo mío, unas ‘Disposiciones Transitorias’ conteniendo varios ‘Vale por… ... para la compra del SI del partido …’ y los demás españolitos traguemos y paguemos,
  • el que Sánchez renuncie (o se le haga renunciar) y se convoquen nuevas elecciones generales…
  • o el que Sánchez caiga del guindo, se acerque a un Partido Popular ‘buenista’… y que se pacte un gobierno bipartidista de concentración. Porque ahora no existe el 'comodín' de Ciudadanos como 'alternativa salida de urgencia'.
pero… ¿Cual es la menos utópica…?

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