viernes, 15 de septiembre de 2023

La Torre de Babel

Dice Génesis 11:5-7: ...Pero el SEÑOR bajó para observar la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo. Entonces el SEÑOR dijo: «Todos forman un solo pueblo y hablan un solo idioma; esto es solo el comienzo de sus obras y todo lo que se propongan lo podrán lograr. Será mejor que bajemos a confundir su idioma para que ya no se entiendan entre ellos mismos»…
Y así, como maldición divina, al parecer para que el ser humano no progresase demasiado, surgió el ¿mito…? de la Torre de Babel y de la confusión de las lenguas…

Hombre, yo no se si, en versión moderna, esta historia correspondería a un simple episodio laboral donde la masiva contratación de mano de obra emigrante (o sea moritos, búlgaros, rumanos, colombianos, subsaharianos…) propiciase que se armase un buen guirigay, pero ahí ha quedado como ejemplo de incomprensión y falta de comunicación entre las personas.

El caso es que leo que, en estos momentos, en nuestro ‘mundo mundial’ existen cerca de 7.000 (¡siete mil…!) lenguas vivas… para gozo y satisfacción de aquel ‘SEÑOR’, custodio, al parecer, del Árbol de la Sabiduría y responsable de que los hombres seamos pecadores... e idiotas, porque manda narices que para poder comunicarnos todos los seres humanos necesitemos traducir las ideas a siete mil idiomas...

En España no podríamos ser menos y (quizás como maldición bíblica) acabamos de crear nuestra particular torre de Babel en las Cortes de la Nación. Y, desde la próxima semana, los españolitos, que nos entendemos todos, y perfectamente, en español, vamos a tener que sufragar los gastos de traducción simultanea para que una ‘nekane’ bildurarra, me temo que por el simple prurito de tocar las narices al resto de los españoles, ahora pueda expresarse, allí, en euskera. Y otros en catalán, o en gallego…

Creo que, en el Parlamento del Reino Unido, donde hay lores galeses, escoceses… si alguien habla en gaélico, o en escocés, el ‘lord speaker’ (o como se llame) le dice, muy educadamente: Señoría, me consta que todos los asistentes, para posibilitar que les pueda convencer, desean entender perfectamente la cuestión que plantea... y para ello lo ideal es que la exprese en su mejor inglés...
Y solo se habla inglés,su ‘lingua franca’…

Así que, por supuesto, si quieres hablar privadamente en tu ámbito familiar, o con tus amigos, hazlo en el idioma que quieras, eres libre de hacerlo, y de honrar y cultivar esa lengua… pero con las cosas de comer no se juega, ni se entra en el ridículo postureo (en el fondo, para algunos, ‘arrebato supremacista'…) de querer imponer tu idioma. ¿O es que nos creemos que, cuando estén negociando los presupuestos a asignar a su grupo parlamentario, los catalanes hablarán en catalán…?

Y, como prueba palmaria del ‘postureo’ político… ¿Alguien vio los servicios de traducción simultánea, en las recientes conversaciones de Waterloo entre Puigdemont y la vicepresidenta Yolanda Díaz… porque, siendo coherentes, él debería hablar en catalán y ella en gallego…? ¿Y en las del presidente del PNV, Andoni Ortúzar, con el propio Puigdemont...?

Por resumirlo: existiendo un idioma de uso común, nadie, sino un idiota (o un maleducado), se puede empeñar en querer hacerse entender hablando en otro idioma que los demás pueden no dominar. Y nadie, sino un idiota, se puede enrocar en el tema y, por ridículo postureo, exigir que los demás paguen un servicio de traducción simultánea… cuando pueden relacionarse perfecta y directamente en ese idioma común, conocido y dominado por todos.

Pero nuestros políticos son así: lo importante es hacer el paripé… que todo se arregla tirando ‘con pólvora del Rey’.

Por cierto, como es habitual, pronto ha salido a relucir la coña marinera de los españoles, y oí a un oyente asturiano comentar, en una radio nacional, que a ver si salía pronto algún diputado por la Gomera… que por lo menos 'nos iba a prestar’ mucho ver una traducción simultánea catalán - ‘silbo gomero’…

Por cierto… una muestra más de nuestra tradicional coña marinera...


No hay comentarios:

Publicar un comentario