sábado, 1 de abril de 2023

Historias para no dormir

Este año 23 es año electoral. Y, como tal, ya se está velando armas, tanto para los comicios de mayo (locales y autonómicas) como para los (teóricos) generales de diciembre. Y, puesto que el río ya baja absolutamente revuelto, están empezando a surgir unas ‘Historias para no dormir’ (mítico programa de TV… de cuando la TV, en España, solo era ‘La 1’ y el ‘UHF’, que es como se llamaba, al principio, a ‘La 2’)… como la que voy a contar aquí.


El argumento lo perfila Jimenez Losantos, y se basa en el conocido hecho del patente rechazo que hay, en el PP, a unirse a ‘sus hermanos de la derecha’, o sea, a VOX. Ya lo apunté yo aquí, al escribir, hace unas semanas, sobre el ‘panorama político del 2023’, preguntándome si, en el caso de la (en este momento presumible) victoria del PP de Nuñez Feijoó, como a nivel nacional muy difícilmente obtendría, por si solo, los 176 escaños y necesitaría algunos apoyos, si iba a pactar, para conseguirlos, con VOX, o con el PNV, y algunos regionalistas ‘templados’… o con el propio PSOE.

Y la respuesta me parecía tan evidente que la siguiente pregunta surgía sola: porque, entonces… ¿Cuando piensan empezar a abandonar el paripé…? O, más directamente, ¿Cuándo van a dejar de hacer el tonto…?

Vayamos por partes: el plan de la izquierda parece claro: la aparición de ‘la novia de Frankenstein’ (Yolanda Díaz, y su proyecto ‘Sumar’ con el que pretende unificar toda la izquierda (y los antisistema) ‘nacionales’) haría que, de conseguir unos 35 escaños (Podemos obtuvo 42 en 2015), y si toda la ‘pandilla Frankenstein’, en general separatista, pero muy enganchada a la ubre socialista, obtiene otros 47 (como ahora)… al PSOE solo le bastara obtener 95 diputados (ahora tiene 119) para poder gobernar en otro ‘totum revolutum’.

Espero que no prospere este plan, aunque el gasto en comprar votos, para conseguirlo, va a ser inmenso... y me temo que lo tendremos que sufrir igualmente. Pero la actual enemistad de ‘Unid@s Podemos’ y ‘la Yoli’, y el hastío general hacia el sanchismo ‘da muchas esperanzas’ a que fracase.

Aunque no puedo evitar dejar aquí un recuerdo de su ‘idilio’ (político, I suppose...).

Pero vayamos al otro plan, que es el que actualmente avalan todas las encuestas: que gane el PP de Feijoó. Con unos 140 escaños. Necesitaría 36 escaños más… que todo hace indicar que los obtendría, fácilmente, de VOX.

Lo que pasa es que circula la sospecha de que, como Cain y Abel… no quieren convivir. Y que Núñez Feijoó, y sus ‘genoveses’, jugando a ser progretas… establecerán pactos con el PSOE. O sea, nacerá ‘el PEPOE’.

Y aquí viene la historia para no dormir: que o bien hay un ‘golpe de estado’ en el PSOE, salen a gorrazos todos los sanchistas y se vuelve a una Socialdemocracia (al parecer hay alguna maniobra al respecto)… o el sanchismo se adecuará a un Plan B que pasa por renunciar, temporalmenmte, a sus Frankensteins (y sus novias), pactar cosas con los inocentes peperos, ponerse, en suma, la piel de cordero… y esperar la oportunidad para volver a tomar el poder con sus viejos compañeros.

Mientras tanto, por supuesto, y al alimón entre lo pardillos que son los peperos y lo malo de tener un líder gallego, que siempre será un 'ni si, ni no, sino todo lo contrario…' no se derogará ninguna ley ‘ideológica’ metida con calzador (o con vaselina) durante el periodo sanchista-podemita (ya pasó con el anterior gallego, Rajoy) y seguirán latente (o como mucho durmientes) las ideologías de género, la ley trans, el feminismo radical y la violencia de género, la ley de memoria democrática, la ley de educación, el consentimiento a los separatistas, las leyes fiscales abusivas, etc, etc.

Y, si te descuidas, se correrá un tupido velo sobre los escándalos económicos aún sin juzgar.

O sea que un plan alternativo de la izquierda es pactar con el PP, tenerles atados en corto con un gobierno débil a quien se pueda amenazar con el disenso, o las algaradas en la calle… para, en cualquier momento, con la demagogia habitual, poner en contra a la opinión pública y poder llegar de nuevo al poder… para, muy posiblemente, volver a otro ‘gobierno frankenstein’... y continuar con el desmantelamiento político e ideológico de nuestra España.

Y me temo que esto, en el PP, no hay nadie que lo vea claro. Que si no se arraigan definitivamente (y con valentía) el montaje que ha hecho la izquierda ‘extrema’ (o ‘sanchista-zapaterista’) en estos últimos años, y se empieza a limpiar las cuentas del Estado de tanto paniaguado y de tanto chiringuito ‘cautivo’… nos convertimos en una república bananera, llena de borregos apesebrados, dependientes de papá Estado.

Porque éstos lo tienen claro: ‘E’paña, mañana, será republicana…’. Y lo lamentaremos, sería, me temo, otra ‘historia para no dormir’...

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