jueves, 2 de diciembre de 2021

¿Podrán llegar a pensar los robots...?

Hoy me han venido a la cabeza unas ideas que pueden hacer que esta entrada sea ‘enciclopédica’, porque voy a hablar de conceptos lingüísticos, filosóficos, técnicos y futuristas. Y todo bajo esta simple pregunta sobre si podrán llegar a pensar (a pensar correctamente, claro) en algún momento, los robots. O sea, a tener plena consciencia de lo que hacen. Y para ello, voy a empezar hablando de la 'paradoja de la habitación china’, que popularizó el matemático, físico y filósofo Roger Penrose, reciente Premio Nobel (en 2020).


En términos muy simples, la idea es ésta: ‘alguien’ está encerrado en una habitación, y se le pasa por debajo de la puerta un cuestionario de preguntas, en chino. En pocos minutos, las devuelve, por el mismo conducto, debidamente cumplimentadas. La pregunta es... ¿Esto significa que dentro de la estancia hay un chino, o alguien que entiende el chino?

Y la respuesta es que… ‘not necessary’: porque ese ‘alguien’ puede tener un librito (también en chino) con las respuestas correctas a esas preguntas… e identificando los símbolos chinos de cada pregunta, buscar y escribir, junto a cada una, los simbolos chinos que corresponden a cada respuesta. Y, por tanto, contestar correctamente sin tener ni idea del chino.

Además, ese ‘alguien’ podría ser ‘algo’, por ejemplo un robot que se limite a reconocer los símbolos y, provisto de un archivo de datos (o de un algoritmo), identificar la respuesta correcta y replicarla en ese mismo idioma. No es más que lo que hacen (o podrían, fácilmente, hacer) los programas informáticos de traducción de textos. O sea, que no tiene por qué haber ningún chino dentro.

Y ahora vamos a hablar de tres ‘nucleares’ conceptos de lingüistica:
El primero es la sintaxis, que es quien se ocupa del modo correcto en que deben combinarse, conjugarse y ordenarse las palabras y las expresiones en el lenguaje. “Mi quiero comer mucho sopa”, o (como decía el maestro Yoda) “Cuando camino inseguro es, mejor esperar debemos” son frases con mala sintaxis, que podrían conducir (o no) a errores de interpretación. Como aquello del piropo de un inglés que, nervioso, en vez de decir a una moza ¡Viva la madre que te parió! Le dijo ¡A ti te parió tu madre viva!. (y lo dijo tan sonrojado que la moza no pudo menos que contestarle... ‘Y a ti te parió una gamba, gilipollas…)

El segundo es la semántica, que estudia el significado de las expresiones lingüísticas o, dicho en otros términos, se ocupa de atribuir un significado correcto a expresiones de un lenguaje ‘ya sintácticamente bien construido’. Y a determinar su evolución, o matices temporales, o de uso. Suele concretarse en los diccionarios. Por ejemplo, ahora deberemos saber qué es una ‘almóndiga’, o que es ‘enllavar’, que es ‘trancar’… y a lo mejor, algún día, hasta qué es ‘portavoza’ o qué es ‘cocreta’.

Y el tercero es la pragmática, cuya misión es decidir el correcto significado de un sintagma, o frase, según las circunstancias, o el contexto, dados. Si, porque está muy clara la influencia de aspectos como la ironía, o el tono de voz... que pueden ser decisivos para la correcta interpretación, como por ejemplo cuando le dices a uno ¡Pero qué cabronazo eres…! O, por poner otro ejemplo, la leve pausa de una coma puede condicionar todo: claramente, no es lo mismo “Vamos a comer niños” que “Vamos a comer (pausa de ‘coma’), niños

Pues al asunto: en este sencillo tema de la Lingüística, creo que un robot podría ‘pensar bien’ pudiendo (con los algotitmos adecuados) hacerle llegar a entender bastantes errores sintácticos. Y sus algoritmos quizás le permitieran, igualmente, ‘digerir’ bien algunos aspectos semánticos (por ejemplo, identificar que habla un chileno para saber que cuando se dice ‘me tocó la polla’… significa que están hablando de la Loteria. Pero me temo que los aspectos ‘pragmáticos’ (el contexto de una frase, la ironía, el chiste, las pausas, el tono de voz, gestos como el clásico de ‘entre comillas’… ‘le harían patinar’ claramente (por cierto, sintagma, éste, registrado por el DRAE, que un robot debería entender). Y no te digo si hablamos de las polisemias (ser 'un hijo puta' o ser 'un tío de puta madre'...) o de los eufemismos ('ir a hacer po-pó')...

Y, para el caso, solo estamos hablando del lenguaje, algo específico y singular, aunque importante. Porque las reglas del pensamiento, en general, para pensar correctamente, son algo mucho más complejo, y multidisciplinar. Por ejemplo, existe ‘el sentimiento’,’la moralidad’, ‘la caridad’, ‘los principios éticos’... Hablando de principios, en la bioética se enuncian cuatro: la no maleficencia, la beneficencia, la autonomía y la justicia. Y en cuanto a los robots, ya Isaac Asimov hablaba de las Tres Leyes de la robótica (ahora parece que ya son 5 ‘principios éticos y morales’ que debe seguir la fabricación de robots)... 

Así que, con tantos condicionantes (e incluso sin ellos)... ¿Podrán llegar a pensar bien los robots? 

En realidad, estamos hablando de si se puede crear la ‘consciencia’. Pero, se dice, la consciencia no es más que una experiencia subjetiva. Por tanto la respuesta, parece ser, debería estar en los avances de la Inteligencia Artificial, que algunos (entre ellos, Roger Penrose) la identifican con los procesos cuánticos, en un campo actualmente a investigar). 

En el fondo, es posible que el camino para que puedan pensar correctamente los robots esté en irlos creando (y educando sus esquemas mentales y su inteligencia), ‘a nuestra imagen y semejanza’. Algo así como crear otro 'ser pensante’… solo que éste, una máquina, estaría desarrollado bajo una estructura orgánica distinta a la humana (¿o sería similar, como los famosos xenobots?). Y bajo la teoría cuántica, esa de las leyes probabilísticas del ser o no ser simultáneo (o algo así...)

¿O, más sencillamente, llegará un momento en que, sin tantas historias, manden las máquinas y nos imbuyan a los humanos (mejor no pensar en cómo...) lo que deberá ser ‘la consciencia de lo que es pensar bien’… que por supuesto será lo que ellas puedan alcanzar a hacer… y no nos quedará otra alternativa que aceptarlo asi…?

Terrible duda… mira por donde, me acuerdo de la película ‘El Planeta de los Simios’

No hay comentarios:

Publicar un comentario