lunes, 27 de diciembre de 2021

¿El mito de Asturias...?

Acabaré el año 2021 con un tema que toca nuestro corazoncito asturiano, que aquí siempre hemos practicado una noble asturianía («Asturias es España y lo demás tierra conquistada...») y además a los asturianos siempre se nos ha identificado, aparte de por los mineros y la revolución del 34, la sidrina y las fabes (y ahora el cachopo)… por Don Pelayo y la Reconquista. Y yo diría que ‘para de contar’, porque, por lo demás, nuestra tierra es, en la vivencias cotidianas actuales de nuestra España (o sea, en la prensa y los telediarios)… una región inexistente y, por ende, intranscendente y prescindible.

Pero el caso es que, últimamente, parece que se ha puesto de moda lo de ‘desmitificar’ el Reino de Asturias, y el ‘covadonguismo’. Y, dentro de que tampoco somos tan importantes como para preocuparse tanto de nosotros, me pregunto de donde pueden partir estas ideas: ¿De los nacionalistas, que no ‘encajan’ bien aquello de “Bendita la Reina de nuestra montaña, que tiene por trono la Cuna de España”…? ¿De nuestra izquierda, tan proclive al ‘invencionismo, e intervencionismo ideológico’? ¿De los progretas, y su querencia al cambio, y al ‘great reset’?)

Porque resulta que está surgiendo una línea de pensamiento que pone en tela de juicio la propia existencia del Reino de Asturias…

Se basan, para ello, y principalmente, en que no hay ningún documento medieval que hable del rex (o regnum) Asturarum (o Asturicum), que en aquellos siglos (del VIII a inicios de X) y, aunque se reconozca una corte en Oviedo (y antes en Cangas, y luego en Pravia, en San Martín 'del Rey Aurelio'…), el concepto de fronteras no era muy percibido, y los ‘llamados’ monarcas asturianos (en general ‘princeps’) eran más bien líderes o (con perdón…) ‘caudillos’, que por cierto es como tradicionalmente se les ha llamado, o sea una especie de ‘señores’ de un señorío afincado, mayormente, en Oviedo.

Y, desde luego, que Pelayo (incluso argumentando que fué tan poco significativo que ni siquiera hubo, como parecería natural, un Pelayo II, Pelayo III… ni ha dado para que a nadie se le haya ocurrido hacer una película sobre su gesta… lo cual, en este mundo de lo audiovisual, es la puñetera verdad) era, en realidad, un simple visigodo establecido en nuestra Asturias (entre Infiesto (Piloña) y Pola de Siero), un más o menos rico hacendado que, cuando llegaron los agarenos, lo único que hizo fue defender sus posesiones, plantándoles cara, en una pequeña revuelta, liderando unas escaramuzas con varios colonos del entorno.
Y bueno, luego tuvo la suerte de que prosperó la ‘joint venture’ con el vecino duque Pedro de Cantabria (que yo ya contaba aquí, incluso ‘bajando un poco los humos’ al asturianismo)… pero que ahí quedó la cosa (o sea, la aportación asturiana).

Incluso entre los 12-13 reyes (o princeps) que la historia reconoce como ‘asturianos’, junto con personajes notables (los Alfonsos, Ramiro…) que crearon ‘cierta huella’ (arte prerrománico asturiano, camino de Santiago, relaciones con Carlomagno, con los vascones…) hubo una serie de personajillos (los ‘reyes holgazanes’, Aurelio, Silo, Mauregato, Bermudo...) que se dedicaron a disfrutar de su corte, o latifundio, y punto.

Y sobre todo porque, durante la Reconquista (o ‘guerras contra el moro’), en cuanto se pudo (hacia 910-920) Asturias quedó a un lado, la corte se transladó a Leon… y ya se habla del Reino de León (y del de Galicia, y Castilla…) quedando nuestra tierra ‘detrás de la cordillera Cantábrica’) sin apenas relevancia (vamos, como ahora…), con sus habitantes presumiblemente encerrados en valles, y supongo que comunicándose a través de hablas (fablas, o bables) locales, mientras que el ‘asturleonés’ se integra con ese ‘castellano’ que nace, al parecer, en el entorno riojano de San Millán de la Cogolla a partir del vascuence y del navarro-aragonés… y todo prospera ya ‘sin contar con Asturias’.

Así que aquí estamos los asturianos, compuestos y sin novia, siendo, eso si, ‘los andaluces del Norte’, el ‘Paraiso Natural’, ‘gente muy maja...’… pero con muy poco peso en España. Y ahora hasta parece ser que quiere ponerse de moda el tratar de desmitificar este primer Reino Asturias...

Y nos encontramos con algún 'estudioso ocurrente' que dice que eso de Covandonga, Pelayo… son lucubraciones de Menéndez Pidal y Sánchez Albornoz, que son tópicos franquistas, reminiscencias de historias creadas en el entorno de ‘la nueva España’, del sentimiento de Patria, de los valores cristianos presentes en la Reconquista… Vamos, basados en ideas ‘fascistas’. Y por esto se trata de destruir el mito.

Y lo peor de todo es que la cosa entronca con algo de muchos más bemoles, con la nueva Ley de Educación, esa del gobierno actual por la que se podrá conceder el título de Bachiller… aunque suspendas, donde se estipula que solo existirá la asignatura de Historia Contemporánea (de España) es decir, desde las primeras cortes de Cadiz (1808) hasta ahora.

O sea que lo de la Celtiberia, la Hispania antigua, Viriato, Indibil y Mandonio, la romanización, la invasión bárbara, los visigodos, los árabes y Al-Andalus (esto… mucho me extraña…), la Reconquista, los reinos medievales, la unificación con los Reyes Católicos, el imperio español con los Austria y los Borbones, etc... sólo se mencionará en tres temas genéricos que, transcribo literalmente, se titularán... «El Mediterráneo, el Atlántico y la Europa continental en las raíces de la historia contemporánea», uno, «El proceso de construcción nacional en España. De la centralización política y administrativa a la formación y desarrollo del estado liberal», otro,  y «El significado del imperio y de la herencia colonial en la España contemporánea», el tercero.

Tengo la triste impresión de que este movimiento, más que desmitificar Asturias, lo que trata de conseguir es… ‘desmitificar España’, para así tratar de llevarnos hacia esa especie de ‘federación de repúblicas’ que pretenden. De lo que no se dan cuenta estos progretas que quieren reinventar el mundo es que esto ya estaba inventado: fueron los ‘reinos de taifas’...

(por cierto: no quiero terminar sin expresar mi homenaje personal al escritor, historiador y comunicador de radio y TV José Javier Esparza, autor del magnífico libro ‘La Gran Aventura del Reino de Asturias’ (que con sus secuelas, ‘Moros y Cristianos’ y ‘Santiago y cierra España’ forman una estupenda y muy amena 'Trilogía de la Reconquista' que tengo hasta en audio, para ir oyendo sus 'cientos de pequeños capítulos' en el coche)

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