martes, 22 de diciembre de 2020

¿Monarquía o República? (2ª Parte)

Hablaba ayer de la maniobra de acoso y derribo que el gobierno actual, y sus socios, están impulsando, con el mayor descaro por parte de algunos, contra la monarquía parlamentaria que define y proclama la Constitución que hemos votado y aprobado los españoles. Y tratando de promover que en España se vuelva a la República. O, más bien, a la Federación de Repúblicas, que los catalanes, y los vascos (por lo menos...), quieren la suya, propia.

Y decía que estas ideas, al amparo de un apoyo mediático 'bien engrasado', están calando en el pueblo llano (lo repito: por 'llano' quiero decir 'generalmente inculto, maleable y acomodadizo')... a base de una información incompleta, tendenciosa o sesgada. Tocando la tecla de la demagogia, vamos. 

En la entrada anterior hablaba de la Monarquía parlamentaria, y de las responsabilidades y atribuciones que asigna la Constitución a nuestro 'Jefe de Estado a título de Rey' así que ahora toca (porque en una sola entrada me alargaba mucho) hablar de la República.

Y, si hablamos de República, lo primero que habrá que hacer es definir (y tener muy claro) cómo queremos que sea nuestro Jefe de Estado-Presidente de la República: si con mando en plaza, como (decía antes) el francés Macron, o el Presidente de EE.UU… o queremos una figura representativa, tipo el Presidente alemán, con un Jefe de Gobierno, o Primer Ministro, con la responsabilidad ejecutiva plena en la marcha de la Legislatura (como pasa en Alemania, o en la República de Italia, y como sucede, repito, en las monarquías parlamentarias como las del Reino Unido, España, etc.)

Porque, de entrada, si el hipotético Jefe de Estado-Presidente de la República, que normalmente llegaría al cargo a través del partido político que venza en las Elecciones pertinentes, va a tener las atribuciones que ahora define nuestra Constitución para esa Jefatura, la pregunta es... ¿Lo haría mejor que el Rey? Porque se me ocurre, de entrada, que como va a estar ideológicamente condicionado por su partido político, y sujeto a elecciones periódicas, ni todos los españoles nos sentiremos representados por él (no hay más que pensar en la gracia que le haría a la izquierda que el Jefe de Estado fuese José María Aznar... o a los españoles 'de la derecha' que fuese Jose Luis Zapatero o calla... el propio Sánchez, que seguro que se postulaba), ni tendrá, probablemente, contactos internacionales suficientes, ni ‘ideología neutra’ para poder ejercer, lo más convenientemente para España, la más alta representación internacional en cualquier ámbito.

Y, por contra, si queremos que nuestra más alta representación sea un Presidente de la República ‘ejecutivo’, tipo el francés o el estadounidense... pues vamos a ver si tenemos claro un principio básico: que la República no se patrimonializa. Y, por cierto, ni mucho menos la República puede patrimonializar la 'democracia', claro.

Y lo digo porque estas son las idea s de la izquierda española, que consideran que la república (incluso la democracia) son suyas. Lo vemos ahora, que para mucha gente ‘de la izquierda’ la República solo puede ser ‘la libertaria del Frente Popular’… cuando lo cierto es que la Segunda República Española, la de la bandera tricolor, la proclamada en abril de 1931 (tras unas elecciones municipales y la huida de Alfonso XIII), tenía que haber sido, como lo fue la Primera República (por cierto, ésta usaba una bandera rojigualda)... de todos los españoles.

Porque, repasando la historia, el caso es que, tras las Cortes constituyentes elegidas en junio de 31 (con Niceto Alcalá-Zamora y enseguida con Manuel Azaña, como primeros Presidentes del Gobierno Provisional y con 28 partidos con representación parlamentaria) las primeras Elecciones Legislativas, tras el ‘bienio constitutivo’, realizadas en noviembre de 1933, resulta que las ganó, de calle, el centro derecha español de entonces (la CEDA, etc)… pero aquello derivó en inmediatas revueltas (la insurrección anarquista (de Durruti) ya fue en diciembre del 33, el 34 nos trajo la radicalización de socialistas y comunistas y la Revolución de octubre... hasta llegar a las elecciones de febrero del 36, que (algunos historiadores añaden ‘al parecer…’) ganó el Frente Popular, se desmadraron las cosas y culminó en el alzamiento de los militares (¡En defensa del orden en la República…!), que ya conocemos.

Así que, lo repito: primero, vamos a dejar las cosas claras, para que el ciudadano español sepa a qué atenerse. Y segundo, vamos a elegir lo que entendemos que es mejor para España, y los españoles, sin dejarnos llevar por demagogias, o por informaciones inciertas, incompletas, o interesadas. O por sondeos sesgados.

Yo, desde luego, tengo muy claro quien (o qué) da mejor perfil para acceder a la Jefatura de Estado de nuestro pais. Como, me imagino, los tienen la mayoría de los británicos, los belgas, los holandeses, los suecos, los noruegos, los daneses, los canadienses, los australianos, los neozelandeses, los japoneses, y los ciudadanos, demócratas, de algunos otros paises más. Incluso los propios españoles, si hacemos caso a las últimas encuentas de popularidad, donde resulta que más del 70% de los encuestados dan un alto aprobado a nuestro Felipe VI.

Pues eso... 



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