domingo, 11 de febrero de 2024

Taza y media

S in duda, todo el mundo conoce el famoso dicho de que ‘si no quieres taza… taza y media’ (o su principio parejo ‘¿No quieres caldo?… pues toma dos tazas’). Su significado más profundo nos induce a valorar la conveniencia de contentarse con aceptar las cosas como te vengan porque, de lo contrario, se corre el riesgo de poder recibir algo que no se desea, y además en una cantidad excesiva, y poco apetecible.

Y también, muchas veces, se interpreta como una forma de ‘recargar la suerte’, de demostrar que es mejor, o más inteligente, pasar por el aro y adecuarse a una norma, o conducta, prescrita, que tratar de forzarla. Vamos, como lo de aquel aterrizaje forzoso en el aeropuerto de Asturias donde una azafata decía a un viajero, que insistía en preguntar cuándo iban a aterrizar… ‘Si, monín, ya vamos a tomar tierra. Y vas jartate…’

Viene esto a cuento con el problema (más bien 'grano') catalán que sufrimos porque, ahora que hasta los jueces y fiscales se reafirman en considerar que en sus ‘asonadas’ de 2017 y 2019 se practicaron actos terroristas, y ahora que el Consejo Europeo está muy sensibilizado por las previsibles consecuencias que, para Occidente, tendría ese pretendido ‘eje del mal’ Barcelona-Moscú con el que los ilusos separatistas querían apuntalar su independencia como nación, y que les va a costar muy caro conseguir la amnistía (y a Sánchez… gobernar), es un buen momento para tomar la iniciativa y desmontar de una vez por todas sus entelequias. Porque, además, sospecho que cada vez hay más catalanes que piensan que esta gente está loca de atar.

Y, en este sentido, la derecha, que estará cargada de razón, defendiendo España… y a Cataluña, debería (dejando a un lado, dicho sea una vez más, sus enfrentamientos cainitas) forzar las acciones porque, como deje pasar la oportunidad, y ‘Sánchez el resiliente’ consiga estabilizar (con trampas pseudo-legales) sus pactos con los nacionalistas… nos hunde en la miseria.

Y una nueva estrategia podría ser la de 'dar cuerda al cometa', aceptar que se separen, y ponernos en el previsible escenario futuro… para hacer un racionamiento por ‘reductio ad absurdum’. Vamos, lo de la mencionada teoría de la taza y media (o las dos tazas, que no vamos a cicatear en esto).

Así que esta es mi propuesta: para empezar, retomemos ‘el relato’ para dejar muy claro, a todos los nacionalistas, unos cuantos conceptos básicos. Por ejemplo, que eso de la ‘plurinacionalidad’… no cuela. ¿Qué idea es esa de que España se convierta en un ‘estado plurinacional’? ¿Que quieren ser naciones independientes… pero seguir bajo el paraguas de España…?.

Ah, pues no, las cosas no irán por ahí: si nos separamos, que les quede muy clarito que nos separaremos como enemigos, y no como amigos. Porque son unos traidores, y porque no aceptamos que sigan aprovechándose de nosotros. Así que que se apañen solitos. Y además, que sepan que España les va a ‘putear’ en todo lo que pueda. Que seguro que ‘les suena’ el tema…

Además, que se pongan a hacer números 'de verdad', teniendo muy claro que no podrán contar, para financiarse,  con aquello del Eje Barcelona-Moscu, que Europa (y la OTAN) están absolutamente en contra. Y no, como el Barça, a fantasear, a tener 'ocurrencias', a hacer ilusas ‘ingenierías financieras’ para justificar la viabilidad de su proyecto de segregación.

Y, en primera instancia, aparte de confeccionar un realista ‘presupuesto de funcionamiento’, y su financiación, también habría que resolver dos temas capitales: uno, lo de la titularidad del patrimonio material, y otro, lo de los derechos de los ciudadanos que no quieran tener una nueva nacionalidad. Y aclarar que, quienes lo quieran, deberán renunciar expresamente a la nacionalidad española. Y a sus obligaciones, claro. Pero también a sus derechos ¿Eh...? Y ‘desde ya’.

Porque ¿Qué va a pasar con los bienes de los ciudadanos residentes que se consideran, y quieres seguir siendo, españoles…? ¿O pretenden expropiar sus propiedades y expulsarlos?

¿Y con las empresas y servicios ‘españoles’ que tienen su sede ahí? ¿También los van a ‘expropiar’’? Quizás podríamos subvencionar su paso a ‘territorio nacional’ si quieren mantener su ‘status’ en el mercado nacional. Yo, encantado… Y el IVA, de nuevo para España, claro.

Aunque lo más justo es, hecho un referendum (que soy partidario de hacerlo lo antes posible), dividir también el territorio, según resultados. Que puestos a aceptar que ‘las partes’ pueden supeditar ‘al todo’… seamos consecuentes y llevémoslo hasta su término. O sea, lo que ya, medio en broma, medio en serio, se propuso en su día: lo de 'Tabarnia’. Y, a partir de ahí… hablamos.

Y respecto a los intercambios comerciales… pues poquitos, porque claro que hay alternativas al cava catalán (e incluso, en su momento… al txangurro a la donostiarra).

Y, si podemos, impondremos aranceles aduaneros. Y que se busquen otros mercados. Y las pensiones… que sepan que las tendrán que pagar de su propia caja de cotizaciones, y con su propia recaudación de impuestos.

Así que, antes de referendum y de los brindis al sol en las declaraciones de independencia, y demás historias teóricas, vamos a empezar a hablar, y seriamente, de estas cosas: de lo práctico. Que se den cuenta de lo que vale un peine.

Ah, por cierto: y desde ya, en nuestras Cortes, que se pongan a hablar en español… ya que es la lengua que todo español tiene el deber de conocer… y el derecho a usar.


Nota final: esto, respecto al nacionalismo catalán. Porque del viejo nacionalismo vasco, del pretendido nuevo nacionalismo gallego, y de otros pretendidos nuevos reinos de Taifas… ya hablaremos más adelante. Así que quedan en ‘stand bye’… de momento hasta ver el resultado de las elecciones autonómicas, que las gallegas van ahora y las vascas, posiblemente, dentro de un par de meses.

Resumiendo: que, en vez de seguir 'a la defensiva', creo que es hora de tomar la iniciativa, empezar con eso de ofrecer o la taza y media o las dos tazas... y de pensar y actuar como 'killers'.
Así que, para desmontar los tingladillos separatistas, actuemos como Jack el Destripador... y 'vayamos por partes'.

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