domingo, 29 de octubre de 2023

Rabindranath

Cantaba, y muy bien, Mari Trini aquello de… «Quién no escribió un poema/huyendo de la soledad/Quién, a los 15 años...». A Mari Trini yo la conocí ‘ciruelo’ (“Glorioso San Isidro/yo te conocí ciruelo,/y de tu fruto comí./Los milagros que tú hagas,/que me los cuelguen a mí” cuenta la leyenda popular que exclamó un hortelano que cedió, para tallar una imagen, un ciruelo que le daba frutos muy amargos...). Si, porque cuando hice la Milicias Universitarias, en La Granja de San Ildefonso, ella se presentaba en España, e iba poco menos que de telonera en el festival musical de la Jura de Bandera. Años después, en los 70, se convirtió en una cotizadísima cantaautora.

Como decían esos versos, a mi también, en la adolescencia, me entró cierta vena poética… y escribía, por ejemplo, cosas como…
No llores de noche al sol, que tus ojos, velados, te impedirán ver las estrellas
Y así la Noche, la Desolación, la Muerte
fieles compañeras de tu triste pena
trocarán sus lutos en suave frescura
al albo reflejo de la luna llena

(y seguía (ya no me acuerdo…) con algo así como... ¡Qué envidia, los pájaros… etc)

Pero me quedo con la frase del titulo, que por supuesto no era mía, sino de Rabindranath Tagore, el famoso y premiado poeta y filósofo bengalí que, como dije, leía yo (matizo: leía… ‘algo’) en mis años mozos (cuando uno tenía que cultivarse, luego me tocó leer los principios de la Termodinámica, ‘et similia’, después la prensa y revistas ‘de la transición’ y, ahora… prácticamente, para estar informado, solo los titulares, y la Wikipedia).

Así que, como siempre es un buen ejercicio ‘mirar hacia tu interior’, hoy me apetece sacar a colación una serie de pensamientos (como el de arriba) de mi viejo amigo Rabindranath, que encontré no se donde. Bueno, si, en ‘el Gran Buscador’... y que, sin duda, ayudan a conocerlo.
Como por ejemplo…
  - El gorrión siente lástima por el pavo real y la pesada carga de su gran cola.
  - Convertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros; pero ya no os producirá flores ni frutos.
  - El hombre es un niño. Y su mayor poder es el de poder crecer.
  - La mariposa no cuenta meses, sino momentos. Y tiene tiempo suficiente.
  - No es tarea fácil dirigir a hombres. Empujarlos, en cambio, es muy sencillo.
  - El que se ocupa demasiado en hacer el bien, no tiene tiempo de ser bueno.
  - Van al corazón las palabras que han salido del corazón.
  - Hacer preguntas es prueba de que se piensa.
  - El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen.
  - Agradece a la llama su luz, pero no te olvides del pie del candil que, paciente, la sostiene.
  - El leñador pidió al árbol un mango para su hacha. Y el árbol se lo dio.
  - La muerte no es apagar la luz; sólo es encender la lámpara porque ha llegado el alba.
  - Engarza en oro las alas de un pájaro. Será muy bello, pero nunca más podrá volar.
  - Leemos mal el mundo, y decimos luego que nos engaña.
  - Los hombres son crueles, pero el hombre es bueno.


Bien, pues estos son algunos de los sesudos pensamientos de Tagore (no pude resistirme: algunos, 'hábilmente matizados' para expresar mejor 'el conceto'), al que me apeteció rendir un homenaje. No me cabe duda alguna: el otoño gris, las tardes lluviosas (sobre todo de domingo) y los pensamientos profundos propician la tristeza (y/o la nostalgia).

Bueno… y la calma chicha con que se están tomando las decisiones políticas en España… así como la palpable pérdida de ilusión por parte de muchos españolitos de a pie. Así que acabo, ahora otra vez con Mari Trini...
¿Y quién cuando la vida se apaga/ y las manos... tiemblan ya
Quién no buscó ese recuerdo/ de una barca... naufragar?
Amores se van marchando.../ como las olas del mar



Vaya, este mes el Blog está muy ‘cantarín’...

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