sábado, 16 de noviembre de 2024

Yo soy e’pañol, e’pañol, e’pañol…

Está surgiendo una teoría, derivada de la trágica DANA (o gota fría) en el Levante español, terriblemente sibilina...y peligrosa. Y es que toda esta infame situación en la que el Gobierno español no ha decretado el estado de alarma, sino que se limitó a ponerse de perfil y decir al Presidente de la Comunidad Valenciana que ‘le pida la ayuda que necesite’, y se le enviará, se debe a que, presionado por los partidos separatistas (que le mantienen en el poder) han tratado de evitar que las primeras imágenes difundidas fuesen las del Ejercito español, la Policía, y hasta la Guardia Civil, haciéndose cargo de la situación, porque es una tragedia ‘de España’... y todos exhibiendo la bandera española en sus uniformes.

O sea que todo sigue una hoja de ruta con el objetivo (ya bastante viejo) de convertir España, en vez de en una nación, en un ‘estado federado’ es decir, que los estados nacionalistas ‘se federan’ con el resto del ‘estado español’… para ser completamente independientes, pero seguir estando (los muy listillos…) bajo el paraguas nacional español.

La cuestión no es baladí, porque se conoce perfectamente la influencia, en el pensamiento individual, de las campañas de mentalización o de ese viejo dicho de que ‘una mentira, repetida muchas veces, acaba pareciendo una verdad’. El famoso lavado de cerebro, vamos.

Pero puede tranquilizar el ver que se parte de una base que entiendo que, hoy por hoy, aún es sólida: el que (al menos es lo que yo creo) los españoles tenemos bastante acendrado el sentimiento de ‘nación’, o ‘patria común’.

O al menos esto sucede en gran parte de España. Y, por aquello de que todos los españoles tenemos una especie de mezclilla regional, y todo el mundo tiene, rebuscando en sus ancestros, algún apellido vasco, o andaluz, o castellano, quiero pensar que, en el fondo, es bastante 'natural' que reconozcamos pertenecer a un pueblo común.
Hombre, y no hay más que ver la gran unión que hay ante los éxitos de la selección española de fútbol, o similar.

Por eso, en el mencionado tema de la DANA, la reacción, como pueblo unido, volvió a ser ejemplar, y surgieron esporádicas y desinteresadas ayudas desde todos los puntos de España. Lo que, unido a que los políticos no estuvieron nada finos (o, en román paladino... demostraron muy claramente su bajísimo nivel), hizo surgir el eslogan de… ‘EL PUEBLO AYUDA AL PUEBLO’ que, esencialmente, no deja de ser una gran moción de censura a los políticos, en general, que no supieron estar a la altura… y que incluso quieren (o quisieron) sacar rédito de la tragedia.

Lo cual, en el fondo (lo del eslogan) es un grave error porque, desgraciadamente, un pueblo necesita ser liderado, las decisiones masivas ‘asamblearias’ o ‘espontáneamente voluntariosas’, del colectivo, por más que contengan la gran carga emocional del vivo deseo de ayudar, incluso una ‘romántica solidaridad’… suelen ser poco eficaces, y hasta contraproducentes.
No hay más que ver que solo cuando el ejército español, con su maquinaria disponible, su enfoque estratégico unitario, y la disciplina al mover los recursos (y con la bandera nacional en su ropa de trabajo) empezó a actuar, se materializó sensiblemente la recuperación del desastre.

Así que yo me quedo con el ‘corolario’:
Primero, que en el fondo, y por más que los nacionalistas quieran quitarnos la idea de la cabeza, todos tenemos asimilado que formamos parte una nación común. Lo del título, vamos…


Y segundo, que va siendo hora de que hagamos una ‘limpia’ de politicuchos (y partidos políticos) que no van más que a lo suyo, y a vivir de los demás: seamos ciudadanos de una nación, tengamos de una vez una organización nacional bien estructurada, y efectiva, y disfrutemos de nuestras propias capacidades, que son muchas.

Pero esto es muy utópico, la verdad es que el invento de las famosas autonomías (o ‘nacionalidades’), en el fondo ‘reinos de Taifas’, nos ha salido rana, así que a ver cómo podemos irnos desembarazando de sus dependencias… y de los enormes despilfarros de recursos que han promovido.

De momento, hay una cosa que yo tengo muy clara: que hay que limitar las autonomías (y mucho más las ‘nacionalidades’), devolviendo a una Administración Central fuerte (‘el estado español’) muchas cosas transferidas… y duplicadas o mal aplicadas.

En realidad yo sería partidario de transferir a las regiones únicamente lo que pueda considerarse como ‘servicios de proximidad’. Que podrían ser, por ejemplo, Sanidad, Educación, y Servicios Sociales. Y con limitaciones, en el sentido de que todos (hasta éstos) tienen que basarse en una ‘horma general’, común y coherente (yo diría… ‘y compactante’), centralizada en un Ministerio nacional.

Y que casos, como la famosa DANA, sean incompatibles con el ‘juego político regionalista’: Aquí (y sobre todo en las desgracias) todos somos España, y la ayuda, y los recursos, se habilitan ‘centralizadamente’… y con la mayor celeridad.

Por cierto (y termino): ¿Y qué hay del imprescindible presupuesto para ‘contingencias’? Porque, a mi, eso de la ayuda espontánea, lo de recoger y enviar ‘particularmente’ camiones de comida, y enseres, y mucho más eso de abrir algunas cuentas bancarias para ingresar donaciones de particulares (el pueblo ayuda al pueblo)… me parece, sencillamente, tercermundista: vamos, que me recuerda un programa radiofónico, de hace 60 años, que se llamaba ‘Ustedes son formidables’ y fue muy famoso.

Estas (las tragedias sobrevenidas) son las ‘contingencias’ que tiene que cubrir el Estado… y dotarlas con el dinero de nuestros impuestos, en vez de usarlos para gastarlo en negociejos, despilfarros, bicocas para amigos y subvenciones ridículas (o al menos, mucho menos importantes).

Madre… lo que nos queda para dejar de ser imbéciles manipulables...

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