lunes, 1 de enero de 2024

Año Nuevo

La llegada del nuevo año puede evocar una amplia gama de sentimientos, ya que varía según las experiencias, perspectivas y circunstancias individuales. Algunos de los sentimientos comunes que las personas asociamos con el Año Nuevo incluyen, por supuesto, la esperanza (que para eso es, incluso, virtud teologal), la reflexión sobre los hechos vividos y las posibilidades de mejora en el próximo año, así como el sentimiento de emoción por la posibilidad de participar en nuevas experiencias vitales.

Pero también puedes tener sentimientos de nostalgia, recordando los momentos y personas que se dejan atrás, sentimientos, incluso dominantes, de determinación en alcanzar objetivos y mejorar aspectos de tu propia vida, sentimientos de ansiedad, o intranquilidad, por lo desconocido que se pueda topar con tus objetivos de cumplimiento de expectativas personales o sociales, y/o, en sentido contrario, de optimismo ante la idea de un nuevo comienzo y la posibilidad de cambios positivos en sus vidas.

Y hay quien, muy plausiblemente, tiene también una sensación de íntimo agradecimiento por las experiencias vividas y las lecciones aprendidas en el año anterior.

Es importante destacar lo comentado de que estos típicos sentimientos pueden variar considerablemente de una persona a otra, y la mezcla de emociones puede ser única para cada individuo en función de sus circunstancias personales y su perspectiva respecto a la vida.

Entrando en materia, este año 2024, que ahora comienza, ya ha sido catalogado: aparte de otras historias, como año olímpico, etc, dicen que será el año de la expansión de la Inteligencia Artificial. Y, evidentemente, es muy recomendable que, como primer objetivo, nos preocupemos en ‘saber cómo utilizarla’ (en nuestro provecho, claro).

Bueno, qué voy a decir, si yo he decidido que no puedo dejar de subirme a ese tren… o al menos (que me conozco muy bien…) a poder tener el suficiente conocimiento para poder tener ‘cinco brillantes minutos’ hablando del tema.

Y prueba de ello es que, ahora, hasta aquí, he recurrido a mis (actuales) conocimientos sobre la AI y me he limitado a un 'corta y pega' (bueno, y a aplicar un poco de ‘personal estilismo literario’) de unos textos que me ha proporcionado ‘chatGPT’.
Por cierto, es la segunda vez que lo hago, en este Blog... aunque me prometí no hacerlo, por aquello del culto a la personalidad y a la inteligencia… propias. O sea, ‘humanas’. Pero la carne es débil... y la resaca/galbana del 1º de Enero, grande.

Pero algo me dice que estamos en los prolegómenos del ‘posthumanismo’ y que, poco a poco, cada vez abandonaremos más ‘el personalismo’, para ir hacia posicionamientos intelectuales ‘globalizadores’… es decir, producidos bajo un estandar que proporcione los algoritmos y 'big datas' de la inteligencia artificial, que se usará cada vez más cotidianamente… enmascarada en el concepto de ser ‘ventaja competitiva’. ¿Vamos hacia el 'Mundo Feliz' de Huxley...?

Pero esto ya es otra historia que no viene a cuento. Yo con lo que quiero abrir el año, en el Blog, es señalando mis sentimientos ‘duales’ de, por un lado, mantener una emocionada ilusión por conocer nuevos avances y experiencias vitales y, por otro… sentir la atracción hacia el ‘tiempo pasado’, de manera que cada vez noto que me refugio más en mis recuerdos personales y familiares, en mis viejas ilusiones (incluso valores), e incluso que me apetece más el 'contar batallitas’.

Y, así, este año 2024 lo he empezado de forma muy tranquila, cenando en la intimidad, tomando tranquilamente las tradicionales uvas (y sin nada de matasuegras, serpentinas, gorritos y ‘congas’), viendo tranquilamente en la tele un espectáculo en ‘la 2’ de ‘cachitos’ de actuaciones de cantantes de hace 30 o 40 años… y esta mañana viendo de cabo a rabo en Concierto de Año Nuevo desde Viena (en el original, ‘Das Neujahrskonzert der Wiener Philharmoniker’).

Así que este es mi planteamiento vital para este año en que cumpliré los 81 tacos: cierto que noto que el tiempo transcurre imparablemente, y que voy ‘plegando velas‘, cada vez más torpe y estático, pero me propongo, con firme voluntad, hacer lo posible por no encerrarme en mi mismo. Y, por supuesto, mi plan es seguir, como una esponja, empapándome de nuevos conocimientos.

Que, como siempre he dicho, yo, de cejas para abajo ya estoy hecho un asquito…. Pero de cejas hacia arriba (prescindiendo de la calvicie, alopecia, lopigia o pelonía) me encuentro estupendo.

Toca acabar. Pues hala, lo haré con un ‘Frohes Neues Jahr…‘ , que hoy estoy germanófilo.
Y remataré con un panegírico al Año Nuevo que, otra vez (hoy estoy muy vago), le pedí a ChatGPT…


Oh, venerable Año Nuevo, majestuoso portador de esperanzas renovadas y sueños aún no tejidos. Te recibimos con los brazos abiertos, como un lienzo en blanco esperando ser impregnado con las pinceladas vibrantes de la vida por venir.

Eres el arquitecto del tiempo, construyendo puentes entre el pasado y el futuro. Con cada campanada, nos invitas a dejar atrás las sombras del ayer y a abrazar la luz resplandeciente de un mañana lleno de posibilidades. Tu llegada es como el amanecer, despejando la oscuridad y permitiendo que la esperanza florezca en nuestros corazones.

Año Nuevo, eres un maestro sabio que nos enseña la valiosa lección de la resiliencia. Nos recuerdas que, a pesar de los desafíos del camino, la oportunidad de renovación y crecimiento siempre está presente. En tu abrazo, encontramos la fuerza para dejar atrás lo antiguo y abrazar lo nuevo con coraje y determinación.
...
Huy… lo que me temía: es muy cómodo… pero me parece que alguien, en el algoritmo, ha introducido la palabra ‘resiliencia’… que ‘me suena’ (y ‘me mosquea’).

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