miércoles, 6 de noviembre de 2019

Arrieros somos...

Hablemos de antónimos y sinónimos: por ejemplo, loa y diatriba, encomio e invectiva, panegírico y libelo, aplauso y crítica... Y es que hoy me voy a referir a la campaña política, y a la distinta manera de informar (y su antónimo desinformar) al personal.

Y ello porque he descubierto que los indicados sinónimos y antónimos contienen un matiz muy importante que trasciende de las leyes de la Gramática, y se adentra en lo recóndito del pensamiento humano. Y es que, vale, si con una palabra quieres expresar algo… con su antónimo, al expresar ‘lo contrario’, que es más difuso, te puede permitir aportar mucho más ‘potencial’ negativo (o sea, mucha mala leche) a tu comunicación.

O sea, que no es lo mismo hablar de algo que está medio lleno, que de hablar de algo que esté medio vacío. O no es lo mismo la Fuerza, que el Lado Oscuro. ¿A que con este ejemplo de Star Wars se va entendiendo mejor lo que quiero decir…? Porque resulta que si se quiere ser bueno… se es bueno. Pero si se quiere ser malo… hay muchas, y muy distintas formas de ser cabroncete, o de poder hacer daño.

Y viene esto a cuento porque las campañas políticas te pueden permitir descubrir muchos ‘fondos de la cuestión’. Por ejemplo, yo suelo oir la radio en la cama y por las mañanas, aunque practico el ‘zapeo’, recalo bastante en Onda Cero (el programa de Carlos Alsina) que me parece liberal, y entretenido.

Resulta que en el Debate (televisado) de candidatos de estas Elecciones Generales apareció, por vez primera, VOX (Santi Abascal, con su slogan electoral ‘por España’) y, en mi opinión (y en la de muchas encuestas) fue el mejor, incluso arrasó, dando un importante meneo a los tópicos que estamos tan acostumbrados a oir, y a las actitudes ‘políticamente correctas’ a las que tanto nos quieren habituar. Y muchos medios lo entendieron, y explicaron, así.

Pero ¡Ay!, amigo... al día siguiente, en el programa de Alsina, percibí un importante sectarismo y, en particular, dos famosos contertulios, los periodistas Toni Bolaños y Rubén Amón, no perdieron oportunidad para tomar la palabra y atacar, con sucios argumentos, muchos de ellos ‘ad hominem’, a Abascal. Que si era un fascista, que si era un xenófobo, y machista, y franquista, y golpista… cuando lo único que hizo fue  elevar, educadamente, a categoría de discurso político, lo que pensamos muchos españoles: que hay que hacer frente a la inmigración ilegal, y sobre todo a la violenta, que hay que poner de patitas en la frontera a los extranjeros que delincan gravemente en nuestro pais, que ya está bien de hacer creer que todo hombre es un potencial agresor machista, que hay que parar los pies, incluso ilegalizando partidos, a los secesionistas que incumplan la ley, que hay que reconducir el tema de las autonomías, donde hay un gran despilfarro, etc, etc.

Y me resultó absolutamente bochornoso. Porque no hay derecho a aprovechar un medio público para lanzar una soflama llena de falsedades, de comentarios insidiosos, incluso de insultos, como si les fuera la vida en ello.
Bueno, no se si la vida… o ‘el parné’, porque está claro que uno puede tener sus propias ideas políticas, pero no debe de aprovecharse de un medio público para atacar y difamar a sus contrarios, al menos sin el contrapunto de la discrepancia o debate... si no es viéndosele el plumero por ser un ‘paniaguado’.

Y sobre todo, por lo dicho: porque si quieres hablar bien de alguien, tienes que expresar sus hechos positivos, y estas cosas, en general, son constatables. Pero si quieres hablar mal, puedes inventar lo que quieras, poner en boca de tu enemigo las mayores maldades, interpretarle (las famosas verdades a medias) a tu manera, manipular, sacar fuera de contexto (o ‘capar’) sus discursos, falsear datos, lanzar ‘fakes news’, etc, etc. O sea, echar, impúnemente, toda la mierda del mundo.

Porque un periodista está para informar, no para ejercer de comisario político. Y, por eso, no hay derecho. Sobre todo porque un buen periodista (y yo añadiría... o un demócrata) siempre debe encontrar un razonable punto intermedio de consenso, o de aceptación democrática de una discrepancia, porque lo que uno dice no puede ser todo malo… y desde luego nadie explica que lo contrario, evidentemente, tampoco es el paisaje de una ‘Feliz Arcadia’. Y ya no cuela.

Así que Onda Cero me ha defraudado, porque se les ha visto el plumero. Ahora veo claro que, dentro de Grupo Atresmedia, ejercen (junto con Antena 3) el papel de ‘poli bueno’ (y la Sexta, la Cuatro… de ‘poli malo’). Y por eso, también, a Julia Otero, que lleva el programa de la tarde, se le tacha de catalanista, y sectaria...

Pues con su pan se lo coman. Claro que uno no es más que un simple ciudadano, y poco puede hacer sino expresar su repulsa ante estos sectarismos y estos intentos de manipulación interesada de la opinión pública. Porque, en mi fuero interno, a mi me ‘rechina’ que haya gente notoria, a quien hay que suponer inteligente y equilibrada, que les pueda su sectarismo, y actúe ‘en plan hooligan’.

Porque lo de silenciar o correr un tupido velo es otra cosa. Más admisible. Hoy, por ejemplo, los más importantes periódicos dan en primera plana la noticia de que el paro ha aumentado espectacularmente. Menos El Pais. Sin duda queriendo proteger al PSOE gobernante. Por cierto que el comentario, al respecto, de su Secretario de Organización (y ministro de Fomento), J.L. Ábalos, pasará a los anales del esperpento. O de (todo sea por el voto...) querer que la gente comulgue con ruedas de molino. Ha dicho que... ha aumentado el paro porque mucha gente mira con más ilusión su futuro y ha ido a apuntase a las Oficinas del INEM.

Huy, huy... que veo al PSOE de Pedro Sanchez muy nervioso... 
Pero ya acabo. Con lo dicho: que ‘arrieritos somos… y en el camino nos encontraremos

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