martes, 26 de marzo de 2019

Hembras alfa

Estoy hasta el gorro de este ‘loby’ de ‘feministas de género’, tan en candelero en nuestro pais, que está logrando introducir un nuevo arquetipo sociológico: el hembrismo, y el rol de ‘hembra alfa’. A ver, yo no puedo oponerme a ello, de hecho hay especies de mamíferos donde ya existe este rol… pero si debo criticar que las cosas hechas ‘anti-natura’ (sin un previo acomodamiento al orden natural que siempre debe prevalecer) no pueden salir bien, e incluso, adobadas por un escenario que busca el enfrentamiento... son contraproducentes.

Porque, de momento, lo que se está preconizando es el supremacismo femenino, de manera que el género masculino ha pasado a ser el enemigo público de las mujeres, anatemizando bajo la imputación de ‘machismo’ prácticamente todas sus iniciativas o costumbres... y colgando, a menudo, el sambenito de 'machista' a cualquier acto realizado por hombres. Y a mi todo esto me parece un dèjá vu’. Me recuerda la Mitología griega clásica, y sus famosas tribus de valerosas amazonas: las Antílope, Pentesilea, Antianira, Esmirma, Hipólita, Lísipe, Marpesia… Vamos, que, como movimiento pendular, pasamos del machismo al hembrismo.

Naturalmente yo (como la mayoría de los hombres con mediana cultura) creo en el feminismo, como movimiento de visualización de una justa valoración de la mujer, y repruebo los comportamientos machistas, ya sean ‘para hacer gracia’ o por simple carencia de educación. Pero entiendo que la asunción de este ‘respeto de género’ se debe encarrilar a través de una buena educación cívica, y moral (¡Valores…!) y con campañas de fomento de este respeto a la mujer, y no tensionando y condicionando la sociedad actual.

Porque me preocupa que la gente aborregada, que hay bastante, por creerse que estas ideas de las feminazis de género es ‘lo políticamente correcto’ (y de la definición de qué es, o no, ‘políticamente correcto’ se encargan una serie de medios audiovisuales de muy reconocida tendencia), se meta en su cabeza ideas que entiendo son muy equivocadas, porque pervierten el orden natural… y se generalicen en el pensamiento del españolito de a pie como ‘mantras’ de fe.

Ya lo he dicho muchas veces, yo creo en la existencia de dos roles: el de cazador/a, y el de cuidador/a de la camada. Pero creo, porque es la verdad, que la mujer está mejor dotada (incluso, en el aspecto clave, como mamíferos que somos, con un desarrollo ’especializado’) para la crianza y cuidado de los hijos. Aquello del instinto maternal, etc. Así que el orden natural no es que la mujer se niegue a tener, y atender, hijos.

Así que, vale... aceptemos que pueda haber ‘hembras alfa’. ¡Pero no todas, claro…!
Y es que, para mantener la especie, si la mitad de las mujeres no quieren tener hijos, la otra mitad necesitaría procrear algo más de 4 por hembra. Que, a razón de 3 años por hijo (entre gestación y crianza)… resulta que en unos 20 años fértiles (de los 20 a los 40)… les va a ocupar el 60% de su tiempo. Y no podemos hablar, sin hacer demagogia, sobre la palabra de moda: la conciliación. Porque un empleador particular no puede tener puestos directivos con largas excedencias. Ni ‘reservar el puesto’ hasta que el titular vuelva. Y un empleador publico, a poco que asuma que eso de que el dinero público no es de nadie es una falacia que conduce al despilfarro… tampoco. Así que es inviable que todas las mujeres puedan ser hembras alfa. Salvo que hablemos de vientres de alquiler.

Y ello no quita asumir, y promover, el concepto de igualdad de oportunidades (para interpretar el rol de ‘cazador’) y que las mujeres tengan derecho a, en vez de ser ‘amas de casa’, ser futbolistas, boxeadoras, conductoras de autobuses, encargadas de obra, directoras comerciales y gerentes de empresas, y hasta presidentas de gobierno…. Pero insisto, no todas… y desde luego nunca como cuota, sino como producto de una ‘selección natural’, en muchos casos compitiendo en prestaciones y conocimientos con hombres, y en otros teniendo muy claro, como pareja, hasta donde se debe llegar, para no pervertir el orden natural del ‘creced y multiplicaos’

Ahora que está tan de moda eso de la pirámide de edad, la falta de jóvenes cotizantes, etc. recuerdo que yo siempre he tenido la teoría de que el Estado debería considerar que el ser ama (o amo) de casa, en una casa con hijos, sea un puesto de trabajo retribuido. Y que lo retribuya, claro.

El caso es que ofreciendo un sueldo razonable, por ‘sus labores de hogar’, no solo disminuiría el paro, y se racionalizarían las pensiones de viudedad, sino que se conciliarían otras muchas cosas, como, por ejemplo, el evitar que un bebé de pocos meses tenga que pasarse el día en una guardería… o en casa de sus abuelos, para que sus padres puedan traer dos sueldos. 


Por lo demás, vale, igualdad de oportunidades, igual visibilidad (pero ojo, que los sueldos han de ser proporcionados a las prestaciones generadas, que no me vengan las futbolistas a querer cobrar como los jugadores de Madrid o del Barça)… y lo que quieras. Mira, y si se tercia, que una hembra alfa pueda llegar, incluso, a ser Papa. De hecho, dicen las malas lenguas (bueno, la leyenda) que ya hubo, en un ocasión, una Papisa, la Papisa Juana...).

Pero no olvidando nunca lo que la Naturaleza nos ha asignado para mantener el orden natural: lo de crecer y multiplicarnos… suficientemente, para dar continuidad a la especie.
(y conste que no hay ninguna actitud 'machista' en estas lucubraciones personales que hago)

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