martes, 10 de septiembre de 2019

Don divino

Cuando yo era pequeño, en aquella España ‘católica, apostólica y romana’ se estudiaba el Catecismo. Y uno de las cosas que recuerdo es que a la pregunta de si ‘¿Eres cristiano…?’, había que aprenderse, como contestación automática, aquello de ‘¡Si, soy cristiano, por la gracia de Dios!’

O sea que ser cristiano era un don divino.

La Madre Naturaleza también es un don divino, creada por la gracia de Dios. Y yo pienso que, como ejemplar masculino de la especie Homo sapiens, deberé contestar, cuando me pregunten por mi sensibilidad 'de género', que ¡Si, soy machista, por la gracia de Dios!
 
Porque lo que está claro es que lo habitual, en la Naturaleza, es que se dé la discriminación de géneros, y el macho sea, en general, más alto, más fuerte y más rápido que su correspondiente hembra. Y que ejerza esa superioridad, que se acepta como normal, por ser don divino, sin tacharla de ‘machista’.

Por supuesto, no apruebo las costumbres de algunas especies de animales (sin ir más lejos, y por ejemplo, los osos), de llegar hasta a matar, si se ponen a tiro, a los hijos de una hembra, para que ésta (¡Sabia Naturaleza...!) quede de nuevo en celo y pueda generar nuevos cachorros tras un coito con el macho infanticida. Me parece una animalada… pero se da, supongo, para ir avanzando en la mejora evolutiva propagando los genes de un macho dominante.

Pero tampoco puedo aprobar esta otra animalada, la de las ‘animalistas feministas gilipollas’ que se manifiestan estrellando huevos de gallina al grito de ¡Gallo violador…!, sin entender que los pobrecitos gallos solo intervienen en los huevos que generan pollitos, y no en los que se compran en los supermercados, que son el producto natural de las gallinas… generado sin intervención de gallo machista alguno. Menuda 'involución evolutiva cerebral'...

Yo vuelvo a la vieja idea de que lo que la naturaleza propugna es el concepto de los dos roles, el del cazador (macho (a veces, hembra) fuerte, y que es agresivo buscando su mejor evolución genética y cuidando de sus hembras procreadoras, incluso sometiéndolas), y el de defensor del hogar, y la camada, que suele recaer en hembras maternales que, en los mamíferos, hasta tienen, como especialización evolutiva... tetas.

Y, a poco que lo analicemos, debemos aceptar que es un modelo muy común en la naturaleza, y que se asume como algo natural, sin cuestionar ni el machismo ni el feminismo. O sea que es ‘gracia de Dios’ asumir uno u otro rol… sin más líos.

Me pregunto si (en términos de evolución humana) el reciente papel, que se pretende sea dominante, de la ‘ideología de género’ es también una ‘gracia de Dios’, o es la ‘gracia’ del cerebro humano que es un ente masturbador (porque con el pensamiento se puede satisfacer a uno mismo) y que a base de no saber qué pensar, se satisface haciendo pajas mentales, incluso para autodestruirse.

Decía un amigo mío que la Naturaleza es tan sabia que las funciones vitales (como respirar, latir el corazón, digerir y secretar, etc) no están asignadas al cerebro, sino al sistema simpático y al parasimpático, que son autónomos e independientes del pensamiento consciente… porque se ve que somos tan gilipollas que seríamos capaces de dejar de respirar ‘porque lo quiero yo’

Un ejemplo típico, y actual, es el rechazo a la maternidad (y el aplauso al aborto) por parte de las ‘feministas de género’, que llega, en España, y en especial en Asturias, a valores de la tasa de fecundidad de la mitad, o menos, del necesario para evitar la extinción de una especie... y que encima a mucha gente les parece estupendo.

Yo, lo dicho: soy machista, por la gracia de Dios. Compatible con tener un gran respeto a la figura de la mujer, a su rol en la sociedad humana, a sus libertades, sus derechos, y a la igualdad en el trato, y en las oportunidades para la designación, en función de las capacitaciones, propias o adquiridas, que se precisen en cada caso, que nos debemos todos los seres humanos… sin distinciones de género.

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