miércoles, 7 de septiembre de 2016

Realidad Virtual

Una de las cosas que me inquietan, referido a la levedad del ser humano, es la propia existencia del Universo. Y es que... ¿Para qué tantas galaxias, tantos sistemas planetarios, tantos posibles planetas habitables… a tantos miles y millones de años-luz… si nunca podremos visitarlos?

Como acabo de cumplir años y, a una edad de la vida, parece normal (o, al menos, psicológicamente razonable) empezar a pensar en lo poco que te queda por vivir, ‘me llena de orgullo y satisfacción’ mi actitud personal, que considero muy positiva, de seguir teniendo una gran curiosidad por lo nuevo, y de mantener un fuerte deseo en seguir aprendiendo cosas.

Por ejemplo, y aunque no tenga edad para ello, me admiran los logros que se van alcanzando (y se alcanzarán) en los juegos desarrollados a través del ordenador. Que van avanzando hacia un enfoque muy claro: que el jugador se integre en el juego de tal forma que interactúe con el mismo y pierda la noción (barrera) de su realidad física: se entra, y se entrará cada vez más, en la ‘realidad virtual’, y las sensaciones del jugador se amalgamarán con las del propio juego.

Y esto me lleva a considerar una posible proyección a futuro: claro que no puedo viajar, físicamente, ni al primer exoplaneta de la constelación Alfa Centauri pero, con el crecimiento exponencial de la potencia de los ordenadores, con los avances en el campo de la inteligencia artificial, y con lo que que se siga inventando (también exponencialmente) en los próximos años… ¿Qué pasaría si me introduzco, instantáneamente, en una realidad virtual donde ‘viva’ en ese planeta? Pues que 'podré estar’, a todos los efectos de mi sensibilidad, en ese mundo ¿no?

Otro caso, este mucho más sencillo: la máquina del tiempo. Vamos a ver, hábilmente conectadas mis neuronas, y mis sentidos, a un gran ordenador que recree mi pasado, que lo tendré almacenado en algún lugar de mi cerebro… ¿no podría vivir la realidad virtual de sentirme niño, ver a mis padres, mis amigos de la infancia, y 'sentir', siquiera en realidad virtual, que me inter-relaciono con ellos, etc, etc? ¿O ‘visitar’, conectado a una gran base de datos, la vieja civilización egipcia, pongo por ejemplo?

¿A que estoy llegando con todo esto? Pues entiendo a que puede ser fácil, con los avances tecnológicos, recrear la teoría de los Universos Paralelos, que parece ser que, a nivel de desarrollo de la mecánica cuántica, es lo que está privando analizar actualmente. Y se nos abre, a nuestro mísero ser humano, todo un abanico de expectativas.

Vamos, que nuestro futuro puede estar en ser ‘ángeles’, o entes mentales, o cosa parecida… y abandonar el planeta Tierra y las limitaciones de nuestro cuerpo físico… y achacoso.

Pero ya me meto en un terreno aún mucho más inquietante. Así que, como estoy educado en aquello del ‘memento Homo quia pulvis es, et in pulveris reverteris’, y mi seso no da para más, lo dejaré aquí, con el inicio del primer acto de La Verbena de la Paloma, en el que cantaban aquello de… 
Hoy las ciencias adelaaaantan, que es una barbaridá...

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